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viernes, 31 de enero de 2014

Pequeña obsesión

Cortaré sus alas,
amarraré su lengua,
con alfileres le picaré los ojos.
Su imagen envuelta en lazos rojos,
enterrada en el jardín,
en noche de luna llena.

¡Saltemos siete veces a la izquierda!
Recuerda pronunciar su nombre.
Cuando amanezca tendré su olor
sobre mi almohada.

Diario a la misma hora esperaré,
para verlo pasar por la ventana.
Le robé un rizo de su cabello,
preciado amuleto.

¡Sí! Cortémosle las alas,
que no vuele a otros brazos.
¡Antes lo mato!
De lejos te vigilo,
cuando te veo tranquilo.
Ruiseñor ven a mí,
en mi jaula vivirás.

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