Entrada destacada

Negros pétalos de terciopelo

Ella era una tranquila y limpia sala de espera, soleados días y horribles padres. Ella era una muñequita, un zafiro, una delicada rosa ...

Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de noviembre de 2014

Loco

De nada sirve estar rodeado de gente,
si la soledad eterna es quien te acompaña.
De nada vale salir con la máscara de sonrisas falsas
para cubrir el tedio y el dolor de las horas amargas.

Un día más, un día menos, haciendo lo que detestas
para obtener lo que no necesitas.
Para cumplir con lo que ellos te han dictado que es lo correcto,
haciéndote creer que eres libre con cada cadena echada al cuello.

Plagada nuestra existencia de gente muerta en vida,
gente que teme no poder antes de intentar.
Afirman que ellos no han podido, no pueden,
ni podrán, tú no has de ser diferente.
Sin mayor problema ondeando la bandera de derrota
sin siquiera comenzar.

Con risas incrédulas te encomiendan no anhelar el cielo,
aconsejan no soñar, desear no tanto, no incomodes,
ni molestes, calla y vuela bajo buscando claros,
solamente agradece no estar arrastrando en el suelo .

Cuando por fin te encuentran hundido y en la normalidad de tantos ya perdido,
no habrás de necesitar ya tus pies, ni manos,
pues has dejado de ser 'tú' y siendo un 'nosotros',
listo te has de encontrar para sucumbir sin más en el olvido.

No todo lo nuevo es malo, ni todo lo pasado fue bueno.
No todo lo nuevo es bueno, ni todo lo pasado ha sido malo.

Para evolucionar démosle paso al instinto,
rasguemos la ropa, la piel y la carne hasta ver brotar la sangre de nuestras venas,
que nos recuerda que en el pecho habita un corazón sordo
que siente, que vive, que arde sin importar lo duro de las penas.

Si en la vida vas trazando metas posibles,
cuando haya terminado habrás hecho muchas cosas buenas
y tal vez conocido un poco de gloria.
Si tu vida vas marcando de metas imposibles,
cuando ésta termine muchos de ti se habrán burlado;
pero al haberlas alcanzado habrás hecho del mundo historia.

Sin importar su belleza o su desdicha vida sólo hay una,
y mientras en mi pecho exista un corazón vivo que arde,
no importará que por no seguirlos me llamen loco,
si al cumplir mis sueños dejo de ser al igual que ellos
un mísero cobarde.
 
F. Andrés Gutiérrez S.

Negros pétalos de terciopelo


Ella era
una tranquila y limpia sala de espera,
soleados días
y horribles padres.

Ella era una muñequita,
un zafiro,
una delicada rosa de negro terciopelo.
Ella era
alcohol,
alcohol,
y mas pinche alcohol.
Una bomba de tiempo,
sexo en todas partes,
excitantes esencias,
sangre y diamantes.

Ella era una doncella,
la reina de la salvaje pradera.
Letales y jugosos labios,
espinas en celo,
cuerpos ardiendo,
filosos colmillos,
dolor,
deseo,
y una traicionera luna llena.

Ella era un sanguinario acto,
cadenas,
sádicos juegos,
tortura,
locura,
gritos, lujuria y muerte.
 
Ella era una vampira,
mi ultima noche…

…la mejor.

Por Antonio Devadip

Sueño fugaz

Un día de estos…
el viento intruso de tu ventana
susurrará tu nombre,
peinará tus sueños.
El tiempo nos sentará en su ala,
volaremos juntos, sin ataduras,
planeando suavemente
al pie de los pastizales,
refrescándonos
con la lejana brisa
de tempestad urbana…

La luna es buena antorcha.
Tu ser mi más dulce sueño…
 
Un día de estos….

Por Christian García

Los Nadie

Quizás sea un sueño radical
buscar solidaridad,
que nadie olvide luchar
contra lo que le oprime.

Que no sea una mentira un nuevo despertar.
Que no sea un delito el poder pensar.
Que morir de pie sea un honor,
frente al horror de vivir sometido.

Que se vendan caros los sudores.
Que la única ley que exista
sea la de prohibir las patrias,
los dioses y los reyes.

Que cada quien tenga lo que necesite,
no las migajas que le arrojen.

Que no existan ningún ser ilegal.
Que se permita gritar sin censura.
Que se pueda besar sin medida.

Sentirnos orgullosos
de usar el corazón
en lugar de la razón.
Luchar por un mundo mejor.

Puede que todo esto
sea una banal Utopía;
pero no estamos solos…
Fortalecen nuestros lazos
obreros y campesinos.
Extienden fuerte sus brazos.

Porque ya son años
coleccionando decepciones,
derribando muros.

Porque somos mayoría
los que no tenemos sangre azul,
ni nobleza, ni linaje,
ni nada en los bolsillos;
vamos ligeros de equipaje.

Porque ya no hay nada que perder,
es tiempo de cosernos de nuevo las alas,
caminar unidos
y cobrar todas nuestras lágrimas.

Porque somos los de siempre,
 
somos los nadie…

Por Christian García

Feliciano me adora y le aborrezco

Feliciano me adora y le aborrezco;
lizardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
  yal que me llora tierno, no apetezco.

A quien más me desdora, el alma ofrezco;
  aquien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro,
  y al que le hace desprecios enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo;
me reconviene el otro a mí ofendido;
  y a padecer de todos modos vengo;

pues ambos atormentan mi sentido:
Aquéste con pedir lo que no tengo;
  y aquél con no tener lo que le pido.

Sor Juana Inés de la Cruz

Sueños

Mis sueños ocultos
Atrapan  a un obsoleto lucero
Que apaga su última luz.
Mis sueños ocultos
Encierran versos
Que te pintan de luz.
Mis sueños ocultos
Transitan laberintos  de estrellas
Con pisadas de oro.
Mis sueños ocultos
Oscuras sombras
Sentadas en el banco de la plaza.
Mis sueños ocultos
Te buscan mis ojos
Veo una figura de sal
Que se desvanece bajo la lluvia.
Mis sueños ocultos
Le ponen alas a mi corazón
Me llevan a tu morada  de silencios.

María Isabel Bugnon

(Nota del editor: Se respetó el texto tal cual fue enviado a nosotros, sólo se modificaron unos errores de dedo)

Si te dieras cuenta

Si te dieras cuenta cuánto te quiero
Si te dieras cuenta
Que mi corazón se alborota
Cuando estás cerca mío
Si te dieras cuenta
Que mis ojos sólo ven por ti
Si te dieras cuenta
Cuál es mi secreto
Mi corazón saltaría de júbilo
Si te dieras cuenta
Lo que siento por ti
Descubrirías el porqué de mí
Sonrisa cómplice
Si te dieras cuenta de mi amor
Me buscarías en tu barca de sueños
Si te dieras cuenta cuanto te quiero
Beberías de mi boca el suave néctar
De mis besos
Si te dieras cuenta
¡Oh! Dulce amor
Si te dieras cuenta que sueño
El sueño de ser tu amada.

María Isabel Bugnon

(Nota del editor: Se respetó el texto tal cual fue enviado a nosotros, sólo se modificaron unos errores de dedo)

sábado, 13 de septiembre de 2014

Exilio

El sereno de la púrpura puesta del sol
entró por la ventana
de la habitación,
a la orilla del llanto
de la ciudad,
camino a hiedra venenosa
y dulce sufrimiento.

Las luciérnagas y los grillos danzaban
en el obscuro llano
que daba al inmenso y aventurado firmamento,
gastada ropa,
gastados zapatos,
malos pensamientos,
batos en la obscuridad,
brasas
y constante bronca.

Esperé el llamado
de la oculta hierba,
para descifrar
el encanto de las terribles madrugadas
que cercenaban mi cuello
al ras de las pesadas y frías gotas de sudor.

Me olvidé de todo
una vez más,
para después
sepultarnos
con nuestras lenguas
y escapar con el frágil eco
de tu aliento.

Al encontrarte
en el fracturado templo de la niebla,
refugio de un cansado rostro,
aquel que aún poseía
algo de vida
para mí.
Besándote eternamente
bajo las crudas notas del exilio.

Por Antonio Devadip

Camino

Caminando entre ciegos voy y críticas injustas recibo,
palabras que golpean, a fin de cuentas palabras, a fin de cuentas golpes.

Rodeado de gente que no comprendo porque ciego y sordo para ellos soy.

Iluminado en un mundo de obscuridad o rodeado de luz y estando a obscuras;
simplemente una hoja más al viento... Pero en la corriente equivocada.

Teniendo el poder para cambiarlo todo y sin poder cambiar nada...
Sufriendo por pequeñeces que sin importancia van y lo valen todo.

Un sólo camino y un sólo destino, infinitas formas para caminarlo. 
Magnificando todo a nuestro paso, y al voltear atrás,
sobrevalorando lo que no tiene valor y menospreciando lo que vale.

Bendito quien muere y vive, y no como nosotros que vivimos muriendo.

F. Andrés Gutiérrez S.

El encanto de Diana

Vacías latas de cerveza,
cortantes lenguas,
aburridos días.

Las excitadas luces de la perla
me llaman por mi nombre
al percibirlas totalmente sedado
en un taxi.

Cigarros sueltos,
resplandecientes anuncios. 
Triste niña,
tan linda,
tan jovial.

Se preguntan los ácidos lentes
si algún día regresarás.
Sola, desvelada, esperando el primer tren.

Por Antonio Devadip

Nuevos cimientos, viejos recuerdos

Miras,
por la ventana del pasado,
los restos de una vida,
descalabros zurcidos 
con la saliva de varias lenguas,
eslabones rotos,
amistades claudicar,
amores caducar…

Telaraña de aprendizaje
forjada durante 26 otoños,
pues ningún ayer fue 
ni muy cálido… 
ni muy frío…

Los ideales petrificados;
mas no como fósiles, 
como estatuas sólidas,
pilares que resistieron
batallas inacabables
en tu mundo membranal,
a medio reconstruir.

Hoy, 
recapitulas.
Los escombros sobrevivientes
están ya, dentro del baúl,
desgastado y ligero,
como pluma de fénix…

El resto,
navega demasiado distante...
Nuevos cimientos, 
viejos recuerdos.

Por Christian García

Quita tu mano de en medio de mis piernas

No es tu aliento seco y malo,
tu barba rasposa,
lo pegajoso del sabor de tus ingles.
Tu cabello sin cepillar.
No es tu locura.
Tu sexo rápido o tardado,
tus problemas de lenguaje
y falta de saliva al hablar,
las prácticas báquicas
de dos días a la semana,
el múltiple pensamiento
de estar aquí, allá y en otros lados,
tampoco tu lengua sarrosa y agrietada.
Me decías
mientras te hablaba
con más humo que sonido,
no es eso,
me decías,
por lo que quiero que quites tu mano
de en medio de mis piernas,
es por tus temores atávicos por el futuro
y los niños, mi hermana, su amante
y la gente que va en ese
camión al trabajo
y nos observa,
me decías,
y el calor corría por mis
huesos temblorosos.

Por Ataúd Martinolli

Otro verso más

Mírate cara a cara
en el espejo del que miente.
Jala la cola al demonio,
que cuando tiene problemas
intenta beber cianuro.
Tú eres el hijo prematuro
de la esperanza del trotamundos
para ahogarte con pequeñeces.

A todos los problemas
muéstrales los dientes.
Fúmate las derrotas.
Observa los planetas,
al inmenso universo,
los miles de inocentes presos
Y tus libres brazos…

Destroza tu corazón envenado,
arrebátalo de las garras del pasado.
A tu razón quítale el candado,
tira a patadas la barda de tu prisión

Prefiere ser un loco
disfrutando de sus dosis de cordura,
que estar atrapado
en este mundo de censura.

Ahora

Ahora,
sin la mesura insoluble de un mapa invisible
contemplado desde las nueve cimas
desde el eneagrama de constelaciones y dudas.

Ahora,
ya sin el relámpago marchito
por la neblina del olvido,
ahora sin la covacha hundida
por enlamados recuerdos.

Ahora,
sin palabras y cigarrillos chillantes
como el rechinar inconsciente de los dientes
de un infante,
centinela vigilante de la noche con cándida inocencia.
 
Ahora,
sin el crujir incesante de los prados
ya no tan verdes,
sin ese donaire que figuraba como postal,
ahora ya sin el aire suspirando por tu espalda
provocando tumultos de fuego sobre tu piel…
ahora, ya sin ti.

LVII Canción de siesta

En la obra Las flores del mal, de Charles Baudelaire, se encuentra un poema, que en lo personal me fascina, por ser de un romanticismo tan obscuro, tanto genio para transmitir a través de este bello poema el amor que profesa por Jeanne Duval, su adorada y hermosa mulata, amorío que fue desaprobado y escandalizó a la sociedad de París. Los dejo, pues, con Canción de siesta.


LVII CANCIÓN DE SIESTA

Aunque esas cejas malignas
te den un extraño aire
-bruja de ojos tentadores-
que no es, por cierto, el de un ángel,

Te adoro, ¡oh frívola mía,
mi pasión inconfesable!,
con la misma devoción
que a un ídolo hay que adorarle.

Dan el desierto y la selva
a tu pelo olor salvaje;
tu frente, tus actitudes
son un enigma inviolable.

Tu carne un perfume exhala
como un sahumerio fragante;
ninfa tenebrosa y cálida,
como la noche, adorable.

¡Ah! No existe ningún filtro
que a tu pereza se iguale.
¡Los muertos revivirían
si tú los acariciases!

De tus pechos se enamoran
esas caderas sensuales;
Los cojines soliviantas
con tus desperezos suaves.

Rabiosa de amor, a veces
precisas para calmarte,
misteriosa y grave a un tiempo,
el morderme y el besarme.

Me hieres, mi morena,
con un fingido desaire.
Son cual la luna tus ojos
en mi corazón posándose.

Bajo tu chapín de raso
y tus pies incomparables
pongo mi dicha, mi genio,
Pongo mi destino…, ¡ámame!

A mi alma sólo la curan
luz y color de tu imagen,
tú que en mi Siberia eres
el fuego a que calentarse.

martes, 1 de julio de 2014

En un rincón, de rodillas

En un rincón, de rodillas,
afuera la lluvia de fuego.
Las madres rogando clemencia,
como la luz el ciego.

Matar para callar, las bocas censurar.
Un cuerpo muerto ya no pide pan.
Tanto hijo de puta que lleva las manos rojas.
Es el poder militar…

El mismo que les permiten robar
las tierras al jornalero,
los bolsillos del obrero.
Viviendo del sudor ajeno,
protegiendo lo material.
 
Miles de cuerpos caídos
murieron sin saber por qué.
Murieron encapuchados,
en un rincón, de rodillas.

Muy fácil es disparar al desarmado
cuando se tiene de lado al poder.
Una guerra interminable
en tierras de eternas cadenas,
donde queda de lado la fe,
tierras sin sonidos de sirenas.

Niños escondidos en sus habitaciones.
Héroes de guerra apuntando sus cañones
esperando la señal, su bandera ondear,
la sangre derramar.
Torcida justicia,
un arma y un imbécil.

Añeja costumbre
de joder a los de abajo,
les han dejado sin trabajo,
sin tierras, sin familia,
y ahora quieren,
robar su libertad…

Miles de cuerpos caídos
murieron sin saber por qué.
Murieron encapuchados,
en un rincón, de rodillas.
Afuera la lluvia de fuego.
Las madres rogando clemencia,
como la luz el ciego.

Por Christian García.

Epitafio del Revolucionario

Recuerda
afilar tu espada, desenvainar tu coraje…
y cuando llegue la hora de hacer el último viaje,
fusionarse con la tierra y ser un puñado más de arena.
Recuerda…

Que al morir como incansable guerrero,
después de estar inerte y sin vida, tendido en el suelo,
abrirás tus ojos de nuevo,
te tenderá la mano un amigo lejano;
abrazarás a tu madre de nuevo;
te estará esperando tu musa,
compañera de batallas; tu hermano.

Verás al libertario ondear firmemente su bandera blanca,
a un sonriente náufrago sin patria,
a una niña de tez morena
jugando felizmente en el valle de la esperanza,
me veras a mí,

a todos esos… que el destino los alcanzó,
pero ni el cansancio…
ni el hambre…
ni la injusticia…
los venció.

Por Christian García.

Yo me quedo contigo…

Si me das a elegir entre ti y el paraíso,
la aurora del mar fronterizo,
un rincón del sol con cobertizo,
yo me quedo contigo…

Si me das a elegir
la estela de un cometa,
ser el más grande atleta,
visitar Saturno y su glorieta,
me quedo contigo.
 
Si me das a elegir
resurgir del infierno,
para un vuelo eterno,
eliminar a los siervos,
yo te elijo a ti…

Porque contigo es fácil
brillar incasable,
como estrella en el firmamento.
Caminar firmemente, por más fuertes
que sean los vientos.

Contigo quiero conocer Venecia.
Ser un vándalo espacial,
que ayuda a los enfermos
a sonreír sin anestesia.

Contemplar el mundo
Desde sus más grandes cimas,
el relámpago que ilumina el clima,
admirar los primeros destellos del sol,
respirar hondamente 
el perfume de la flor
de nuestro jardín secreto,
luchar por un mundo mejor…
 
Por eso y mil cosas más,
yo me quedo contigo…

Por Christian García.

Perfume homicida II

Aquesta llama
acurruca tu cuello
espero dama

non caduca aquello
Désos medios días
deleitables tragedias

Aurora expiras
Respira osadía
en suaves, breves,
dolientes respiros.

Por Alexander Abraxas. (Édgar Alejandro Romero Vargas)

Nota del editor: El texto se presenta tal cual, ya que el autor considera que es la mejor forma de leerlo para darle la cadencia y ritmo adecuados.

Necrotismo LXXXIX

Efímero nigromante
necrofilia es su arte
llena perversidad exquisita,

Su oscuro designio pensamiento

Empoderados de ojos negros
consideran en los desechos perfumados
del jardín camposanto,
un hueso sentir amargo y puro,

Placer oscuro habrá de saciarlo
- ¡Una fría!
Grita el mártir de la florense forense
con la sangre coagulada
brota danza sin control
la muerta de la mañana,

Labios, ya podridos cuerpos
Él se oculta

Sol bahía negro caminante,
El día fúnebre
invoca las tinieblas.

De las nupcias del maligno désta tarde,
sombrío y apacible hombre.

¿Por qué las tinieblas te han consumido?

Si tu condena ha sido ya pactada
disfruta ahora esta cálida,

La inmortalidad borrosa
siente animosidad nebulosa
como olerte esfuerzo de Gea,

Dulces rostros
saciados por las aguas nocturnas

Debajo del firmamento estancado
sus placenteros cuerpos.

Forman vacilantes.

Por Alexander Abraxas (Édgar Alejandro Romero Vargas)

Nota del editor: El texto se presenta tal cual, ya que el autor considera que es la mejor forma de leerlo para darle la cadencia y ritmo adecuados.