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Negros pétalos de terciopelo

Ella era una tranquila y limpia sala de espera, soleados días y horribles padres. Ella era una muñequita, un zafiro, una delicada rosa ...

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viernes, 21 de noviembre de 2014

Sin título


¿A dónde llegaremos? La fuerza disminuye, el sonido monótono, estúpidos traidores, inconscientes retrasados, ya vivimos dentro del vientre de animales inmundos. Creen que ven, creemos y eso es todo lo que creemos. Certezas a un millón de años luz, luz que se extingue. Hay quien se sienta en falos de muerte y espera; profecías bíblicas, profecías mayas, profecías egipcias, profecías toltecas, profecías cualesquiera que sean que les devuelvan lo que ya no reconocen, y cuando está pasando creen que no pasa nada, aprendieron bien a no sentir, maestros experimentados entrenados en la materia. La tierra aguarda los días-noches, perfecta sincronía, con animales jamás domesticados. Las tardes soleadas en diciembre me siento a la mesa a escupir las flemas que se coagularon en el cerebro gastado, sobre viejas hojas de cuadernos de buenas intenciones, como hijos perdidos caminando a la vida, acercándose a la muerte tranquilamente sufrible, vacía, triste y maquillada. Ya nada parece real, payasos sonrientes, magos perdidos, domadores fuera de sí, el circo del siglo 21, donde las generaciones se adaptan, donde los incorregibles sufren las consecuencias de sus más bellos ideales, un hijo es un pretexto, como un empleo modesto, como un cómodo sofá, como un buen auto adquirido, como TV, y "home theater", con buenos comerciales, buenos deportes arreglados, con buenos artículos de belleza para vender, con putas y putos que ya no tienen más que vender, su cerebro ya no es suyo, su cuerpo ya no es suyo y cuando sean un poco viejos, les patearán el culo con sólo dinero por consuelo. Ahora todo es un pretexto para no ser lo que se es, para no morir de pie en donde sea, vivir inclinados en todas partes con el ano hinchado de tantas metidas con vaselina, cremas perfumadas europeas y bonitas palabras al oído; "confort"-lujo, dinero-moda, popularidad-poder, poder-poder, poder… Mercadotecnia aplicable, persuasión infalible, promesas falsas, teorías del terror, discursos malévolos, armamento inofensivo a corto plazo, juguetes de fuego, bacterias invisibles y secretos de estado que algunos adivinamos mientras aguantamos el hambre en guetos pantanos, guetos desiertos, guetos en guerra, guetos en guetos, enfermedades en deficientes hospitales manipulados por el estado hacen estragos en los muertos en vida, ratas cochinas prosiguen vendiendo pasajes sin retorno de la muerte y todos juegan, todos somos víctima, todos encontramos huecos para escapar de un lugar para quedar atrapados en otros, menos los nadie que ya no escapan porque están fuera del juego. Se cree que sin dinero estás deshabilitado, se cree de todo; pero sólo algunos saben por qué ven, porque no tienen más que defender, estos aún y a pesar de tanto son lo que quieren ser, o se niegan a ser lo que otros quisieran. Ya termina el año en que nuevas arrugas se acurrucan en mi rostro dejando recuerdos de colores infinitos, saliva amarga y aún mastico con la dentadura completa lo que venga, triturando lo posible. Persistiré sembrando el ideal, perdiendo la paciencia, cansado de andar, soportando el viento helado, aferrado a mis huesos, amenazado y cayendo, para volver a caer conociendo las tinieblas de cada enfermo mental que deambula en el camino, para reconocerme en sus miradas recordando como siempre, recordando. Las alas caídas, costrosas, llagadas, comienzan a sanar en la mente para materializarse como antes de la nada, nada... Nada pasa ya, sólo esto para dejarlo en el olvido.


Por RAPANUI. KARMELO 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Crianza de animales... me refiero a tus hijos

Estoy cansado de escuchar en todos lados gritos de protesta por el maltrato animal en las granjas, de que debemos dejar de comer carne para que aprendan esos desgraciados desalmados, malditos que sólo matan y torturan por placer a tiernos animalitos. He escuchado y he refutado a todos los que dicen que el ser humano es vegetariano, vegano, e incluso a aquellos que dicen que sólo debemos alimentarnos del amor que nos manda el sol.

Somos omnívoros, muestra de ello es que podemos procesar casi todo lo que entra nuestra boca, porque si no pudiéramos, saldría tal cual entra, por ejemplo, monedas, canicas, fichas de plástico, e incluso (¡oh, no puede ser!) la cubierta de los granos de maíz. ¿No se han fijado en sus heces los vegetarianos?, quizá la respuesta les aterre, si no masticamos bien esa fina cubierta, no la digerimos, así que realmente me debo preguntar, ¿qué tan vegetarianos al 100% son los humanos que no pueden con una simple película de maíz? No debemos seguir la alimentación de los que vienen de la estrella Vega porque somos terrícolas (adiós veganos), y el sol no da amor, es un reactor nuclear (este era obvio).

Y así como he refutado fácilmente sobre la alimentación humana, es mi deber como filósofo poner en cuestión el otro lado del espejo de una revelación que a muchos ha conmocionado: El maltrato animal en las granjas.

Bien, es cierto, nadie puede negarlo; pero ¿por qué pasa esto? ¿Son en realidad seres insensibles llenos de odio y maldad que le vendieron su alma a Satanás para hacer daño al más puro e inocente ser vivo? No. Tiene que hacerlo porque tú tragas como troglodita. Te atascas de comida como si fuera tu obligación reventar tu estómago mínimo cuatro veces al día. Es tu culpa por ser un inculto idiota que cree que debe tener hijos a lo pendejo porque eso agrada a Dios. Es tu culpa el criar hijos babosos que tiran la comida. Es tu culpa por ser un imbécil que no puede hacer una agenda y comer las cosas en tiempo, y tienes que tirar la comida porque ya caducó.

Esta es la asquerosa realidad. Las personas de las granjas tienen que alimentar a más de 6 mil millones de hocicos. Y la solución no es comer sólo vegetales, porque el hecho de que no se oigan sus gritos con nuestros oídos físicos, no significa que el planeta no sufra por el sobrecultivo. Y no me salgan con cultivos orgánicos, porque de ese modo no alcanza la comida.

Mejor, para hacer algo a favor del planeta y de la vida en él, eduquemos a nuestros hijos para que coman bien, no desperdicien comida, no tiren comida buena, no coman como cerdos, y tenemos un único hijo; pero lo más importante, es el ejemplo. Edúcate tú para que tus hijos aprendan con tus acciones.

Si no quieres tener hijos, por mis genes, mejor; pero no es necesaria una castración mundial. Es simple matemática: Si tenemos 16 parejas, y cada una tiene un hijo, la siguiente generación será de 8, la siguiente de 4, la siguiente de 2, la siguiente de 1. Claro, no hay que llegar a eso, hay que buscar un equilibrio; pero mientras eso sucede, que será lento, lo mejor que podemos hacer es educar. Educación, educación, educación. Esa es la clave para todo.

O también podemos declarar una guerra mundial (de verdad, no sólo en Europa, algo así como la copa del mundo de la guerra. China vs India, Rusia vs Gringolandia, Alemania vs Reino Unido, España vs Portugal, Italia vs Francia, Brasil vs Argentina, Chile contra el resto del mundo, que son bien peleoneros, y así lo demás).

Como gusten, ahí tienen las opciones.

martes, 6 de mayo de 2014

Similitudes en los pensamientos de Tales y Anaximandro con las cosmogonías egipcia y mesopotámica

Existen coincidencias entre las teorías de Tales de Mileto y Anaximandro con los pensamientos religiosos de civilizaciones como la egipcia y la mesopotámica. Tales proponía el agua como elemento primordial del cual todas las cosas surgen y al que todas regresan al final; además de mencionar que la tierra flota sobre el agua. Anaximandro por su parte, proponía que el origen de todas las cosas no venía de un elemento determinado; sino de algo inabarcable e infinito que provee de movimiento a todas las cosas, algo indeterminado de donde surgen los contrarios, el principio que da orden al caos, lo llamó apeirón. Quizás en el caso de Tales el principio único y húmedo del que todo surge no sea más que el reflejo de la influencia del pensamiento religioso egipcio sobre el filósofo, pues en algunas reseñas sobre su biografía se mencionan supuestos viajes a Egipto en donde Tales aprendió geometría. Por otra parte para ambos filósofos, la influencia pudo haber llegado por el intercambio comercial y cultural que se vivió en toda la zona de la Anatolía. De esta manera es como transformaron estos conceptos religiosos despegándolos de su origen mitológico para llevarlos al campo de lo racional. 

En el pensamiento religioso egipcio se habla de un principio único del que todo proviene, las “aguas primordiales” llamadas Num, el principio caótico que contiene el potencial de la vida, simbolizado por aguas caóticas. Estas aguas primordiales son descritas como un océano infinito que abarca todo el universo; sin embargo, este océano por sí mismo no puede crear la vida, ni el día ni la noche. Para ello es necesario un demiurgo, al que llaman Atum, quien posee un conocimiento total pudiendo anunciar el destino universal. Por medio de su palabra y toma de conciencia de su propia existencia comienza a surgir todo del Num. Atum es el creador del mundo y su destructor. 

En algunos textos sagrados se narra el despertar del demiurgo como en el libro de la destrucción de Apophis (la serpiente del caos): “Así habla el señor universal: Cuando yo vine a la existencia, el ser vino a la existencia; yo vine a la existencia en forma de Kapri (el sol naciente, literalmente el que deviene), que vino a la existencia cuando la primera vez…”. Así también se narra algo similar en la Estela de Chabaka, de fines del siglo VIII a.C. en la que se transcribió un papiro muy antiguo cuya edad es difícil precisar. En ella se narra que el demiurgo Atum se transforma en el artesano Ptha, pensándose a sí mismo. En seguida Ptha pensó a los otros seres, luego los pronunció y de este modo éstos vinieron a la existencia. “El corazón y la lengua han ejercido su poder sobre todo porque Ptha está dentro del cuerpo (en tanto que es corazón) y dentro de la boca (en tanto que es lengua) de todos los dioses, los hombres, los animales, los insectos y de todo lo que vive en general, que piensan y ordenan todo lo que él quiere”. Después de la creación por medio del demiurgo, las aguas primordiales rodean la Tierra y son el origen de las aguas subterráneas que marcan el límite del mundo de los vivos y el de los muertos.

Los dioses que son creados por el demiurgo no pueden superarlo en poder, ya que se ven limitados a una esfera particular, como ocurre con las fuerzas naturales. Esto mismo se encuentra en la mitología mesopotámica, principalmente en lo que fue la cultura sumeria. Las aguas primordiales eran llamadas Absu, aguas caóticas puestas en orden por medio de Anu, dios primordial. Posteriormente los dioses son creados como representantes de las fuerzas de la naturaleza, cada uno debe avocarse a su labor para ayudar a conservar el orden, sin llevar acabo otra acción que esté más allá de los deseos de Anu. Tanto en el pensamiento egipcio como en el mesopotámico, los dioses se ven muy cercanos a los hombres y lejos están de poseer un poder infinito. Son tan débiles e impulsivos como los seres humanos, por ello mueren sin poder escapar a su destino como lo marca el eterno retorno, para posteriormente volver a nacer. Incluso no se habla de eternidad en el sentido de algo imperecedero; sino de algo de muy larga duración comparado con la vida de una persona, por ello los dioses también mueren. Sin embargo, lo único a lo que pueden llamar realmente eterno es el principio cósmico de generación y destrucción del que algo nuevo vuelve a surgir para repetir el mismo ciclo, y en el que se ve incluido todo ser de la creación. “Lo que es arriba es como abajo, el destino humano es su reflejo”.

Estas son algunas de las coincidencias que encuentro en las teorías de los filósofos de Mileto y el pensamiento religioso de las culturas con las que tuvieron contacto comercial y cultural las personas de la Anatolia y que posiblemente hicieron llegar a oídos de Tales y Anaximandro parte de su cosmogonía. Por otra parte, el texto aquí presentado es muy breve y no se extiende en el pensamiento de los filósofos (cosa que haré en otro ensayo); sin embargo dejo los libros consultados para su elaboración en los que se puede indagar y obtener una opinión propia sobre el tema.

Por Laura Ochoa

Fuentes:

Henrri-Charls Puech. Las religiones antiguas Vol. 1. Siglo XXI

Henrri-Charls Puech. Las religiones antiguas Vol. 2. Siglo XXI

martes, 18 de marzo de 2014

¿A qué debe aspirar la educación?

La educación debe aspirar a hacernos más humanos. Nos encontramos con un modelo educativo basado en la ciencia, la tecnología y la economía, dejando de lado las humanidades; una educación que, más que formar personas con criterio, parece formar personas vacías y enajenadas con las situaciones políticas, económicas, sociales y ambientales que enfrenta la humanidad. Tal parece que el propósito es formar individuos esclavizados, dispuestos a obedecer sin cuestionar; listos sólo para trabajar.

Las organizaciones internacionales pretenden, desde hace años, imponer un modelo educativo por competencias en muchos países alrededor del mundo. Sin embargo, no se toman en cuenta las diferencias culturales y económicas en cada una de estas naciones. Por lo que no resulta muy igualitario el hecho de pretender que un país subdesarrollado adopte el modelo educativo de un país desarrollado. Además, como lo mencioné anteriormente, la educación actual se centra en “dormir” a los individuos y retirar de ellos la capacidad de crítica. Es así como vemos excluidas del bachillerato materias que correspondían al área de humanidades (como es el caso de la filosofía y la lógica), y por el contrario, se agregan unas cuantas que corresponden al área de lo económico administrativo (esto como si el propósito fuese crear individuos superficiales y poco reflexivos; pero un tanto encaminados al sector empresarial y mero interés monetario). Un ejemplo de esto lo encontré en el testimonio de un amigo estudiante de ingeniería, que además de la educación que recibe propia de su carrera, se agregan otras materias que tienen que ver con la imagen que se da, dando a entender, que es más importante la imagen que los conocimientos adquiridos.

¿Para qué dar una clase de humanidades en una ingeniería, si lo que importa son los proyectos que tenga el ingeniero una vez que esté laborando?

El impacto que su trabajo tenga, suponiendo que afecta a otros, poco importa. Lo verdaderamente importante es si dicho proyecto ha generado beneficios monetarios a un determinado sector.

Por otra parte y sin generalizar, ¿cuántas veces nos hemos encontrado con algunos estudiantes de medicina o médicos profesionales con actitud de semidioses? ¿Dónde queda el médico dispuesto a salvar vidas y restaurar la salud de las personas? Muchos de ellos se encuentran en el sector de salud por lo que representa económicamente su profesión. Como ejemplo encontramos casos como los de Oaxaca, donde se negó la atención médica a dos mujeres indígenas que presentaban síntomas de parto, y que debido a la negativa del personal del hospital terminaron por dar a luz fuera de sus instalaciones.

El rumbo que lleva la educación se está transformando de acuerdo a las exigencias de la economía mundial y al estilo de la novela “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, donde los individuos son buenos para su rama; pero mediocres o poco abiertos a todo lo demás.

Y es que a fin de cuentas, la educación en cualquier país no sólo debe implicar modelos educativos o leyes, también tiene que ver con la percepción que ha sido formada en los seres humanos al respecto de su entorno y su papel en un determinado contexto.

El modelo educativo por competencias sería útil, tal vez, si eso que se muestra de facto fuera implementado en las aulas con una visión de progreso unificado y un tanto más humano, sin tener que eliminar materias “pensantes”. Porque, siguiendo el rumbo actual de la educación, se busca crear fuerza de trabajo que se adapte a los voraces modelos económicos vigentes. Y en este caso nos encontraremos, si es que no lo hemos hecho ya, con lo que menciona el periodista estadounidense Chris Heges: “Ahora vivimos en una nación en la que los doctores destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las escuelas destruyen el conocimiento, el gobierno destruye la libertad, la prensa destruye la información, la religión destruye la moral y los bancos destruyen la economía”.


Por Laura Ochoa

Libertad y Victoria

México, tierra brava, combativa de raíces, guerrera por esa virtud universal de defender lo que uno ama, llena de cultura y tradición; y también, a su vez, de desgracias y abusos, de tristes sucesos que culminaron con sangre innecesariamente derramada por la cobardía y soberbia de unos cuantos que se hacían llamar revolucionarios, aunque la historia escrita proponga otra realidad.

La historia la escriben los vencedores; pero en el caso de esta tierra no la escribieron los honorables. Y peor aún, lo que existió como verdad y victoria ante la opresión del brazo ajeno, hoy se revuelca en el escombro del pasado, y el presente esconde y destruye toda evidencia del suceso más ruin y despreciable hacia su propio pueblo en los últimos 50 años, los vende como baratija de subasta a la inversión extranjera, modificando artículos de la constitución para poder llevar a cabo su plan como el 27, que si hacemos un recuento ya había modificado en 1991 Carlos Salinas de Gortari, mismo que los propios medios de comunicación mostraron detrás de la campaña del actual Presidente, (el cual no merece la pena ni mencionarse por ser una simple marioneta más preocupada por no equivocarse en público y cumplir con su agenda que por defender los intereses del pueblo) vendiendo terrenos ejidales a multinacionales y dejando desprotegidos y sin trabajo a miles de agricultores y ganaderos.

Se protegen con sus leyes, se defienden con sus armas, desarman movimientos de autodefensas. Augurando miseria y explotación, e ignorando la sed de libertad y hambre del ciudadano de vivir únicamente con lo que le corresponde, y no con las miserias que se le ofrece casi en plan de burla y los arroja a una especie de esclavitud moderna, por la infeliz ambición de un  puñado de hijos de puta.

¡Libertad y Victoria! para todos los opositores, para todos los que luchan diariamente en el anonimato, a todo el cuerpo de obreros y trabajadores que sostienen a este país y que nadie se entera.

Por Christian García

miércoles, 27 de noviembre de 2013

En defensa del desencanto

La sociedad actual es partidaria de la felicidad. Sólo basta por una caminata en alguna calle importante para ser bombardeado por la idea. Pasar por los aparadores y ver fotos de modelos de sonrisas resplandecientes, mensajes optimistas como eslóganes de tratamientos reductivos, abrir una revista del puesto de periódicos y ver que en sus anuncios hasta el cereal te trata de vender la idea de que su consumo logrará que la felicidad invada tu vida.

El sentido de la vida en una sociedad como la nuestra se construye a partir de mostrar a la felicidad como la meta máxima, ese ideal al cual todos debemos aspirar, y una vez obteniéndolo la vida misma no requeriría de ningún otro complemento. Habríamos triunfado, y con ello el propósito de nuestra existencia en este mundo se vería completado.

Pareciera que no hay otra opción para la gente que no sea la felicidad, el optimismo. ¿Qué podemos hacer nosotros, los taciturnos, ante tal avalancha de sonrisas y mensajes positivos? Por lo general huimos, buscamos cobijo de esa dictadura totalitaria del optimismo en el impenetrable castillo de nuestras mentes.

¿Pero por qué tenemos que recluirnos mientas el mundo se lo quedan los optimistas, esos buena vibra que ven en cada día soleado la realización de habitar un mundo mejor? ¿También, qué posición le dejamos a los días grises, a los lugares oscuros, a los climas fríos?

¿Por qué tiene que ser todo luz y calor?

Francamente veo un problema mayúsculo en ello. La felicidad ciega. Corta la visión crítica.

¿Cómo puede cambiar algo cuando se concibe que en el mundo todo está bien. Sin quejas, sin reclamos, sin momentos de reflexión. Así es un mundo feliz, como lo expresaba Huxley?

Si vivimos en la eterna felicidad ¿por qué nos interesaría la introspección? Esta se vuelve innecesaria en un mundo donde el optimismo es la respuesta ante todo.

Si no hay quejas, tampoco habría cuestionamientos. No habría avance.

No se podrían desear utopías. Es imposible imaginar un mundo mejor cuando se está conforme con el que se vive.

Al anular la posibilidad de experimentar el desencanto, sea como tristeza, enojo o frustración, también anularíamos la posibilidad del pensamiento crítico, y en consecuencia a la larga anularíamos la posibilidad de que el hombre avanzara de su estado inicial de naturaleza pura, a la complejidad material y de pensamiento en la que hoy está inmerso.

Nos olvidaríamos de las ciencias, del arte, de la filosofía. Habría respuestas fáciles y sonrisas; pero no habría reflexión, no habría nada. Seguiríamos viviendo como otra especie animal en este mundo, preocupados únicamente de comer, reproducirnos y no ser devorados.

La belleza del desencanto está en que te pone directamente ante la abrumadora realidad que compone al mundo... y ello te da la posibilidad de cambiarlo.

¿Por qué conformarnos con lo que es cuando podríamos plantear cómo debería ser?

El aceptar las situaciones de infelicidad y desencanto es el primer paso para poder transformar la realidad en la que vivimos.